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Retos de las renovables

Retos de la transición energética

La transición energética es uno de los retos más importantes que afronta la humanidad, ya que el cambio climático se aprecia cada vez de manera más evidente.

Ya es poca la gente que niega la existencia del cambio climático y, aunque deberíamos estar mucho más centrados en esta materia, son muchas las personas conscientes de ello y que luchan cada día por lograr el cambio que necesitamos.

Si hay un causante del cambio climático es en gran medida el efecto invernadero acrecentado por el ser humano desde la industrialización de la economía. El problema viene del aumento constante en la demanda de energía y en el uso masivo de combustibles fósiles para obtenerla.

Por lo tanto, tenemos que hacer una transición energética desde estas fuentes fósiles de energía a tecnologías bajas en carbono. Pero esto conlleva una serie de retos y problemas que afrontar, así que vamos a intentar encontrar unos cuantos para poder cogerlos de la mejor forma posible.

Estos son algunos de los retos que debemos afrontar para conseguir una transición energética:

  • Reducir las emisiones de CO2 en poco tiempo.
  • Hacer una transición socialmente justa.
  • Aumentar la eficiencia energética.
  • Cambiar los hábitos de consumo de energía.
  • Minimizas impacto ambiental de las fuentes de energía renovable.

Hay que destacar que hay otra serie de retos como puede ser la canibalización del mercado eléctrico que hay que tener en cuenta para que se siga invirtiendo en energías renovables.

Ahora que hemos establecido los principales retos de la transición energética, vamos a explicar más detalladamente el porqué suponen un reto.

Retos Transición Energética
Retos Transición Energética

1. Reducción de las emisiones de CO2

La reducción de las emisiones de CO2 y de otros gases de efecto invernadero es una de las principales razones por las que se necesita hacer la transición energética. Si quieres profundizar más te recomiendo la entrada sobre cómo reducir las emisiones de CO2.

El problema es que la transición energética no se puede hacer de golpe, pero la tierra necesita ya que se reduzcan drásticamente las emisiones.

 En el Acuerdo de París las principales naciones se han comprometido a alcanzar la neutralidad de emisiones de gases de efecto invernadero (es decir, generar el mismo que absorbe la tierra de forma natural) para el 2050.

De cumplir este objetivo lograríamos que en el 2100 la temperatura media sea 2 °C superior a la actual. Imagina si no alcanzamos este objetivo lo que les espera a las generaciones venideras.

Hoy en día nuestras principales fuentes de energía son de origen fósil y emisoras de gases de efecto invernadero, por lo que va a ser muy difícil alcanzar estos objetivos. Según Enerdata en 2020 el 70% de la energía se obtiene de carbón, petróleo y gas. En la siguiente imagen puedes ver el gráfico con los datos de Enerdata.

Fuentes de Energía Primaria 2020

Según los datos de Enerdata, las principales fuentes de energía siguen siendo los combustibles fósiles con un 80%

Las claves de esta reducción de las emisiones pasa por la electrificación del consumo de energía (bombas de calor, vehículos eléctricos, etc.) y la instalación de energías renovables tanto para alimentar estos consumos como para generar hidrógeno verde por medio de un electrolizador.

2. Transición energética socialmente justa

Como se ha podido ver en el gráfico anterior, hay una dependencia monumental de los combustibles fósiles. Esto conlleva que haya una gran parte de la sociedad que dependa de este sector económico, por lo que hay que tomar medidas políticas, económicas y sociales que ayuden a hacer una transición energética justa.

Sin duda, es algo inevitablemente necesario. Unas personas saldrán beneficiadas de la transición mientras otras se verán obligadas a adaptarse a ella. No otra solución posible, el cambio es necesario.

Además de esta pérdida de empleo debido a la transición energética, tenemos el aumento de precios y la pérdida de competitividad en los países que se toman más en serio el cambio climático.

 El gran ejemplo es la Unión Europea, que con sus medidas de beneficio a las renovables ha creado una dependencia energética de fuera que ha disparado los precios de la energía (como puede verse a finales de 2021).  Al fin y al cabo, si se castiga económicamente a las fuentes de energía emisoras de carbono para forzar la transición energética es el consumidor final el que termina pagándolo con recibos de luz caros, llenar un depósito de coche a 90 euros…

Mucha gente no puede permitirse un coche eléctrico o dejar de ir a trabajar a un polígono a 25 km, con lo que terminamos con una gran pérdida de poder adquisitivo generalizada que terminará estallando con una gran crisis.

Aun así, la instalación de las energías renovables permitirá a la larga unos precios de la electricidad más reducidos gracias al bajo LCOE de las renovables.

3. Aumentar la eficiencia energética

La eficiencia energética es otro de los puntos importantes y que resultan más complicados de abordar. Básicamente una cosa es eficiente energéticamente cuando aprovecha la mayor parte de la energía aportada a ese trabajo.

Un ejemplo sería la climatización de las viviendas. Hoy en día tenemos casas construidas con materiales y sistemas baratos que hacen que gran parte de la temperatura se disipe por las paredes. Esto hace que para enfriar la casa en verano o calentarla en invierno haya que gastar mucha más energía de la necesaria.

Después tendríamos también la baja eficiencia de todos los sistemas que usan combustibles fósiles, ya que gran parte de la energía se “desperdicia” en forma de calor. Buen ejemplo de esto serían la mayoría de medios de transporte.

Por lo tanto, se conseguiría una gran mejora de la eficiencia reformando las viviendas (revisar puntos de fuga, instalar ventanas con buen aislamiento, sistemas de calefacción y electrodomésticos más eficientes…), lo cual es complicado teniendo en cuenta el punto anterior.

Otra forma de mejorar la eficiencia es prescindir de los combustibles fósiles, tanto en la parte de generación eléctrica como en sistemas de calefacción y en el transporte ya que, como hemos comentado anteriormente, estos procesos son muy ineficientes. Esto hemos visto en el primer punto que es complicado debido a la gran dependencia que tenemos todavía de éstos.

4. Cambiar hábitos de consumo

La transición energética lleva consigo un cambio en la manera que consumimos energía. Sabemos lo difícil que es hacer que las personas cambien sus rutinas y la forma de vida que han tenido siempre.

Lo primero sería hacer un uso racional de la energía. Por ejemplo, formas de movilidad sostenible como ir andando o en transporte público a los sitios donde tengas la posibilidad, intentar apagar las luces que no sean necesarias o buscar opciones más eficientes para los electrodomésticos de mayor consumo.

Además, con la electrificación del consumo en general es necesario que se consuma la electricidad de manera más repartida a lo largo del día para evitar colapsos de red en horas de mucho consumo. Esta electrificación es muy importante en la transición energética con soluciones como el coche eléctrico.

5. Minimizar impacto ambiental de las renovables

Las energías renovables generan un impacto ambiental que debe tenerse muy en cuenta también.

Cierto es que gracias a ellas evitamos la emisión de CO2, que es sin duda el gran reto actual de la actualidad para evitar el cambio climático. No obstante, se necesita de una mayor superficie para instalar la misma potencia, por lo que el paisaje se verá bastante afectado y con él el ecosistema de esa área.

Por otro lado tenemos los desechos que generan. Tecnologías como los paneles solares, los aerogeneradores o las baterías tienen una vida útil limitada y deben encontrarse formas de reciclar los materiales o deshacerse de ellos de la forma menos dañina para el medio ambiente.

Por ello, son importantes soluciones como el revamping y el repowering. En el caso de la energía solar resulta muy interesante hacer uso del revamping fotovoltaico.

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