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La energía nuclear

Todo lo que necesitas saber de Energía Nuclear

En 2025, siete reactores nucleares generaron el 19% de la electricidad española usando solo el 5% de la potencia instalada del país. Sin viento. Sin sol. Sin prácticamente parar.

Ese desequilibrio entre capacidad y producción no es un error del sistema. Es la característica que define a la nuclear frente a cualquier otra tecnología del mix: una fuente de generación continua, densa en energía y sin emisiones de CO₂ durante su operación.

Entender cómo funciona, qué aporta y cuáles son sus limitaciones reales es el objetivo de este artículo.


Cómo funciona una central nuclear: el mecanismo básico

La energía nuclear aprovecha la fisión del átomo: cuando un neutrón impacta contra un núcleo de uranio-235, ese núcleo se parte en dos fragmentos más pequeños y libera una cantidad enorme de calor —junto con dos o tres neutrones adicionales que repiten el proceso. Es una reacción en cadena. El reactor la mantiene bajo control para que sea continua y estable.

Ese calor convierte agua en vapor. El vapor mueve una turbina. La turbina genera electricidad.

El proceso es el mismo que en una central de carbón o gas, con una diferencia: en vez de quemar combustible, se fisiona. La central no emite CO₂ durante su operación. Lo que emite es calor residual —y ahí está la torre de refrigeración, que no es de humo sino de vapor de agua.

El combustible: uranio enriquecido

El material de partida es óxido de uranio ligeramente enriquecido —entre un 3% y un 5% en el isótopo U-235—, fabricado en pastillas cerámicas que se apilan en barras de combustible. España tiene su propia fábrica de elementos combustibles en Juzbado, Salamanca, propiedad de Enusa Industrias Avanzadas.

Cada recarga de combustible se hace durante las paradas programadas de la central, que ocurren cada 12–18 meses. El resto del año, el reactor funciona prácticamente sin interrupción.

Fisión vs. fusión: no confundirlas

La fisión parte átomos pesados. La fusión une átomos ligeros —hidrógeno, principalmente— y libera aún más energía sin producir residuos de larga vida radiactiva. Es el proceso del Sol.

El problema de la fusión nuclear es la temperatura necesaria para que ocurra: más de 100 millones de grados Celsius. Ningún material resiste eso; el plasma tiene que confinarse con campos magnéticos. Los proyectos más avanzados —como ITER en Francia— apuntan a demostrar viabilidad técnica en los próximos años. La fusión comercial no llegará antes de 2040-2050 en el escenario más optimista. Para las decisiones que hay que tomar sobre la nuclear en España ahora mismo, la fusión no es una variable.


Las cinco centrales nucleares españolas

España tiene cinco centrales en operación con un total de siete reactores, repartidas en cuatro comunidades autónomas:

CentralComunidadReactoresPotencia neta (MW)Cierre previsto
Almaraz I y IIExtremadura2~2.0002027 / 2028
Ascó I y IICataluña2~2.0002027 / 2030
CofrentesC. Valenciana1~1.0902030
TrilloCastilla-La Mancha1~1.0662035
Vandellós IICataluña1~1.0902027

La potencia total instalada ronda los 7.117 MW netos —el 5,21% de la capacidad total del sistema eléctrico español según datos de Red Eléctrica (REE). Las centrales son propiedad compartida de Endesa, Iberdrola, Naturgy y HC Energía en distintas proporciones según el emplazamiento.

Además de los reactores en operación, hay dos centrales en proceso de desmantelamiento activo —Zorita y Vandellós I— y una en pre-desmantelamiento: Garoña, cuyo permiso de explotación fue denegado en 2017.


Qué aporta la nuclear al sistema eléctrico español

El dato más relevante no es la potencia instalada sino el factor de capacidad: el porcentaje del tiempo que la central opera a plena potencia. Las nucleares españolas rondan el 90% —el más alto de cualquier tecnología. En 2025 acumularon 7.284 horas de producción equivalente a plena potencia, de las 8.760 horas que tiene el año.

Eso las convierte en lo que los técnicos llaman generación de base: producen de forma continua, sin depender del viento ni del sol, sin modularse según la hora del día.

Por qué eso importa cuando el sistema tiene mucha solar

Un sistema con alta penetración de energía solar tiene un problema estructural: la generación es masiva al mediodía y prácticamente nula de noche. En esas horas sin sol, el sistema necesita otra fuente que no dependa de condiciones meteorológicas. La nuclear cubre ese hueco sin emitir CO₂.

Pero la relación entre nuclear y solar no es solo de complementariedad. También hay tensión. Las centrales nucleares están diseñadas para funcionar a potencia constante —no son flexibles para reducir producción cuando hay exceso de solar. Cuando hay sobreproducción renovable en las horas centrales del día, el sistema puede verse obligado a reducir generación de otras fuentes, aumentar exportaciones o incurrir en apuntamiento fotovoltaico —el vertimiento forzado de energía solar que no puede integrarse en la red.

Ahí está el debate técnico real: ¿es la nuclear parte del problema de integración renovable, o parte de la solución de garantía de suministro?

Emisiones: el argumento que cambia de bando según el interlocutor

La nuclear no emite CO₂ durante su operación. En 2025, de toda la electricidad española generada sin emisiones —el 74,5% del total según REE—, la nuclear aportó el 25,6%. Es decir, un cuarto de toda la electricidad limpia del país.

El argumento del ciclo de vida completo —incluyendo extracción de uranio, enriquecimiento y gestión de residuos— añade emisiones que, según los estudios de referencia, sitúan a la nuclear en un rango similar a la eólica o la solar en términos de CO₂ por MWh generado. Muy por debajo del gas y el carbón.


El problema que nadie ha resuelto: los residuos nucleares

El combustible gastado es el talón de Aquiles de la energía nuclear. Permanece radiactivo durante miles de años. No existe hoy ninguna tecnología que lo neutralice —solo almacenamiento controlado.

En España, los residuos de alta actividad se guardan temporalmente en piscinas dentro de las propias centrales. Los de baja y media actividad van al centro de El Cabril, en Córdoba, gestionado por la empresa pública Enresa.

El debate lleva años girando en torno al Almacenamiento Temporal Centralizado (ATC): un único depósito donde concentrar todos los residuos mientras se decide un destino definitivo. El proyecto, propuesto para Villar de Cañas (Cuenca), fue descartado por el Gobierno en 2024. Sin ATC, cada central sigue gestionando sus propios residuos en sus instalaciones —lo que complica operativamente cualquier decisión de prórroga.


El calendario de cierre y el debate sobre la prórroga

En 2019, el Gobierno de España y las empresas propietarias firmaron un protocolo de cierre escalonado. La primera parada está prevista para 2027 —Almaraz I— y la última para 2035 con Trillo.

Ese calendario está siendo cuestionado desde varios ángulos:

El apagón del 28 de abril de 2025 fue el detonante más reciente. España sufrió el mayor corte eléctrico de su historia reciente. Cuando ocurrió, solo tres de los siete reactores estaban en marcha —los otros cuatro habían parado durante la Semana Santa porque los precios del mercado eran tan bajos que no compensaba operar. Tras el corte, los reactores activos se desconectaron automáticamente por protocolo de seguridad. El episodio reabrió el debate sobre garantía de suministro.

La tendencia internacional va en sentido contrario al cierre. Organismos reguladores de 15 países han renovado o concedido permisos para extender la vida útil de 142 reactores, algunos hasta 80 años. En Estados Unidos, los reactores homólogos de Almaraz y Ascó ya tienen permisos de operación hasta los 80 años. En España, esas mismas centrales cierran en 2027-2030.

La fiscalidad pesa más de lo que parece. Las centrales españolas pagan impuestos que representan aproximadamente el 75% de sus costes variables, y esa carga ha crecido más de un 70% en los últimos cinco años. El parque es técnicamente competitivo; económicamente, opera con márgenes muy ajustados.

La opinión pública se ha movido. Una encuesta de Sigma Dos publicada en abril de 2025 indicó que el 67,8% de los españoles no apoyaría el cierre si implicara un mayor coste en la factura de la luz.


Qué papel tienen las baterías en esta ecuación

Uno de los argumentos para mantener el calendario de cierre es que el almacenamiento en baterías puede cubrir el hueco de generación continua que deja la nuclear. En teoría, correcto: si el sistema tiene suficiente capacidad de almacenamiento, puede guardar el excedente solar del mediodía y liberarlo de noche.

En 2025, la potencia instalada de baterías en España creció un 481% interanual. Impresionante en términos relativos; todavía pequeño en términos absolutos frente a los más de 7.000 MW nucleares que cierran antes de 2035.

La pregunta que los datos no responden todavía es si ese crecimiento puede escalar lo suficientemente rápido. Las proyecciones de Red Eléctrica sugieren que sí, técnicamente, con las interconexiones con Francia reforzadas y el despliegue previsto de almacenamiento. El 28 de abril de 2025 invitó a mantener esa proyección con cierta precaución.


Preguntas frecuentes sobre energía nuclear en España

¿Cuándo cierran las centrales nucleares españolas? Según el protocolo firmado en 2019, el cierre es escalonado entre 2027 (Almaraz I) y 2035 (Trillo). Ese calendario está bajo revisión política. Varias eléctricas han solicitado extensiones de vida útil que el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) deberá valorar.

¿Es la energía nuclear renovable? No. Utiliza uranio, un mineral con reservas finitas. Tampoco es una energía fósil. Es limpia en términos de emisiones de CO₂ durante su operación, pero genera residuos radiactivos que requieren gestión durante miles de años.

¿Qué pasa con los residuos nucleares en España? Los de alta actividad se almacenan temporalmente en piscinas dentro de las propias centrales. Los de baja y media actividad van al centro de El Cabril, en Córdoba. España no tiene aún un almacenamiento centralizado definitivo.

¿Es segura la energía nuclear? Las centrales españolas operan con indicadores de seguridad superiores a la media mundial según el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), el regulador independiente creado por ley en 1980. Desde su puesta en marcha han registrado incidentes clasificados en niveles 1, 2 y 3 de la escala internacional —sin ningún accidente mayor.

¿Cuánto representa la nuclear en el mix eléctrico español? En 2025 generó 51.836 GWh, el 19,05% de la electricidad total y el 25,6% de toda la electricidad sin emisiones de CO₂, según datos de REE y Foro Nuclear.


El debate sobre la nuclear en España no se va a resolver con un artículo. Pero sí se puede tener más claro: lo que está sobre la mesa no es si la nuclear es buena o mala en abstracto. Es si el sistema eléctrico español puede gestionar su cierre escalonado —entre 2027 y 2035— al ritmo previsto de despliegue de renovables y almacenamiento, sin comprometer la garantía de suministro ni disparar la factura.

Los datos de 2025 complican esa respuesta. Y las decisiones se toman ahora.

Si quieres seguir el análisis mes a mes con datos del ESIOS y OMIE, el informe mensual de Transición Energética lo cubre con detalle cada mes.


Fuentes

Encuesta Sigma Dos / El Mundo, abril 2025

Red Eléctrica de España (REE) — Estadísticas del sistema eléctrico 2025

Foro Nuclear — Resultados nucleares de 2025 y perspectivas de futuro (mayo 2026)

Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO)

Consejo de Seguridad Nuclear (CSN)

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